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Reflejos
(soledad en el espejo)
Comienza
a hacer frío, el cielo anuncia o mejor dicho amenaza con una
tormenta, las nubes grises se apoderan del azul celeste y lo visten a
la fuerza con un manto plúmbeo, he creído ver el reflejo del primer
relámpago en mi ventana, ya huele a humedad en la casa, a humedad
perenne y, un carro endemoniado arrastra sus ruedas de madera por los
rellanos de la escalera.
Hace
tiempo que siento frío, mi cuerpo, mi sábana, mi cama, mi
habitación, mi casa, mi escalera, el mundo entero está destemplado,
pero el frío de hoy es más intenso y lacerante, espero que no sea
el reflejo de la muerte que como el primer relámpago traidor llama
al cristal de mi ventana y se asoma sin permiso.
Trato
de taparme tirando de manta y leo el periódico, uno al azar,
cualquiera de los que tengo acumulados y que no corresponde al día
de hoy aunque será un mero reflejo de otro día idéntico. Suenan
fuertes los impactos de las primeras gotas en el cristal, suenan
estruendosos golpes en mi puerta. No espero a nadie, no tengo
previsto recibir visitas a estas horas, serán los embates del viento
que surca los peldaños de la escalera tras el carro de los truenos.
Una
noticia del diario estimula mis reflejos y captura mi atención, es
triste, me encoje el corazón hasta el punto que olvido el frío y la
lluvia, del viento y la tormenta.
“Un Anciano muere y es encontrado 15 años después de su fallecimiento
en su piso. Estaba acostado, en pijama y todos los indicios conducen
a pensar que se trató de una muerte natural y carente de
sufrimiento. El cuerpo fue hallado por casualidad, cuando los
vecinos, al padecer una gotera, encargaron a dos operarios de una
empresa de reparaciones encontrar el origen de ésta. La casa estaba
recogida, todo normal en apariencia y, el hombre, sorprendido por la
pálida dama, yacía en su cama sin indicios de dolor, por el
contrario, su rostro y su posición casi reflejaban alivio”.
Una gota de agua moja la página del periódico y causa un borrón en la
noticia, una ráfaga de viento se cuela en mi hogar y pasa las hojas
del diario que vuelan desordenadas. ¿Acaso tengo una maldita gotera
en la habitación, reflejo de mi precaria economía? Hace días que
percibo más humedad de la habitual, ¿o quizá una racha de aire ha
vencido la resistencia de mis vetustas ventanas?
Arrojo el periódico, o lo que de él ha quedado, al suelo gélido y,
contrariado me levanto, no encuentro mis zapatillas y maldigo haber
ahorrado unos céntimos en un pijama barato que no proporciona el
suficiente calor a mi ya deteriorado cuerpo. Compruebo todas y cada
una de las ventanas. Nada. Todas correctamente cerradas, la ráfaga
de aire inexplicable habrá sido producto de mi imaginación o tal
vez se trate del arreo de la muerte que empuja ya sin piedad y sin
paciencia rodeando a un pobre viejo. La gota de agua si tiene una
explicación terrenal, parece una filtración de los gastados
canalones, mañana daré parte a esta pusilánime comunidad fiel
reflejo de la pasiva sociedad en la que vivo, en la que morimos.
De nuevo golpes en la puerta, ¿quién demonios será? Si piensan que
voy a abrir mi morada a horas intempestivas están muy equivocados,
me vuelvo a la cama en una reacción automática al estímulo del
frío, es decir, en un acto reflejo. Al pasar frente al espejo del
pasillo me ha devuelto el reflejo de mi propia soledad, pálida,
demacrada y despeinada, ¿será ese el motivo del frío que me
invade? ¿Estaré tan solo en este mundo cruel como el pobre hombre
protagonista del artículo que acabo de leer? No, no lo creo, no me
encuentro abandonado, la demostración son los continuos golpes en mi
puerta... que por cierto ya han cesado, como la lluvia, un breve
momento de ruido, un reflejo de libertad, un aguacero repentino y
todo vuelve a la normalidad, del oasis al desierto, del temporal a la
sequía, del revuelo a la quietud... y yo me vuelvo al lecho que
además de frío tengo algo de sueño y ya mañana será otro día.
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- Aquí filtraciones no hay, humedad mucha y un olor bastante
desagradable- dice una voz recién llegada a la casa.
- En el ala norte es donde está el problema-, responde un
compañero-, ve hacia esas habitaciones y si ves alguna mancha
rompemos la pared, si no hay nada nos vamos raudos y veloces, me da
mal fario esta casa.
- Corre ven aquí, en la cama hay alguien y si no se ha despertado
con nuestros ruidos es que esta sordo o muerto. Por el olor que
desprende yo diría que es lo segundo.
- Es un esqueleto, está en pijama- aduce el más valiente que ha
tenido la sangre fría de retirar la sábana-, por lo menos lleva
muerto veinticinco años.
- No tantos amigo, no me haga usted más mayor que bastante lo soy en
realidad sin años adicionales-, dice una voz que nadie puede oír-,
tan sólo quince años han transcurrido desde mi muerte así que, un
poco de respeto para este modesto cadáver.
- Este es el reflejo de nuestra sociedad-, dice el valiente tapando
el esqueleto del anciano que se descompone dentro de un pijama
barato-, vamos, tenemos que comunicar este suceso a las autoridades y
que vengan a limpiar este piso, este cruel espejo de la soledad.
Autor: Ángel Utrillas Novella
Tema: Reflejos
Título: Reflejos (soledad en el espejo)
Técnica: Relato
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